Aquel perfil tan pensativo culminó con una transformación de otros animales con cada acción, el sujeto empezó a fumar y el perfil pensativo ya no era el de un león, sino el de un orangután fumador.
El cigarrillo, sujetado débilmente entre los dedos, humeaba la escena y sus pulmones. ¿Inspiración es lo que buscaba en aquel horizonte? Aquel mono parecía sensato, estaba calmado, dejaba caer todo el peso de su cuerpo sobre sus piernas y glúteos, posados en aquel trozo de tierra. El humo rozaba sus labios al salir por ellos, era como un baile ceremonial, el humo subía hacia arriba mientras provocaba el roce y aumentaba el deseo de ser tocado por sus labios. Después en lo alto, desaparecía.
A medida que se consumían todas las hebras de tabaco junto con su papel perfectamente prensado, el filtro s
e manchaba de un marrón oscuro extraño, y el mono, al tirar la colilla y recostarse en la tierra, empezó a sufrir otra transformación.
De repente de sus poros empezaron a salir cantidades ingentes de pelo, pelo denso y fuerte que crecía hasta cubrir toda la piel. Un pelaje que al tacto era suave, y a la vista marrón oscuro y brillante.
Un oso pensativo estaba ahora tumbado sobre la tierra, observando el cielo que ya había dejado de ser una reunión de colores cálidos. Miraba al cielo y su profundidad.
Se rascó varias veces el pecho, pensativo de nuevo, mientras sin parpadear observaba todo su alrededor como si fuera a querer recordar cada detalle.
De pronto quiso levantarse, y al hacerlo, como si se tratara de una explosión, empezaron a salir miles de plumas de águila de sus brazos. A medida que se levantaba, surgían más plumas, y de sus pies salieron dos patas con garras de águila. No miró de nuevo hacia atrás.
Emprendió el vuelo sin mirar atrás, se fundió con el final del camino y no quiso hacer paradas.
Una vez más escribiendo con tinta venenosa en este papel virtual, escribiendo con aquellas plumas, que caían del cielo cuando rápidamente se alejaba.
Free Bird (k)
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